La Filosofía es “ámbito de encuentro privilegiado”, como mencionara S.S. León XIV*, para el discernimiento y el diálogo intercultural cuando está al servicio de la verdad.
El estudio de la Filosofía se constituye en un baluarte para crecer en sabiduría, dado que colabora eficazmente en la comprensión de los sistemas de pensamiento desde sus fundamentos y asimismo en el encuentro entre éstos, favoreciendo también la conformación de la persona integral, es decir, en la realidad del mundo y en vinculación con otros semejantes, en relación a sí mismo desde su interioridad y en apertura —en el devenir tempóreo que constituye la historicidad de la existencia—, al misterio trascendente de la vida.
La Ética, rama de la Filosofía, aporta aclarando el necesario valor de la dignidad humana frente a las nuevas situaciones que se presentan en la praxis cotidiana, como en el caso de las tecnologías digitales y el uso de los recursos ambientales, en las prácticas de las formas de relacionamiento y en las maneras que resulten más adecuadas de comportamiento y actuación en la vida, que van de lo individual a lo comunitario. La reflexión ética promueve la convivencia pacífica en la sociedad unida al necesario sentido de felicidad propio del vivir.
Ambas asignaturas, Filosofía y Ética, conforman un aporte esencial en la formación intelectual de los estudiantes, por la visión estratégica y capacidad de discernimiento que posibilitan en este continuum del pensar filosófico que es vinculante con los orígenes y las bases del pensamiento científico y teológico. Por ello son parte de las carreras de grado y posgrado de nuestra institución.
* S.S. León XIV en su mensaje en el Congreso Internacional de Filosofía, Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, Paraguay, 8-10 de octubre de 2025,