La misión evangelizadora de la Iglesia es responsabilidad de todos sus miembros. El mandato de Jesucristo incluye la cristianización de la vida social (cf. Ef 1, 10). El principal protagonista de la evangelización de lo social es el laicado católico. Como afirma el Concilio Vaticano II, la Iglesia “ha nacido con el fin de que, por la propagación del Reino de Cristo en toda la tierra, para gloria de Dios Padre, todos los hombres sean partícipes de la redención salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo Místico, dirigida a este fin, se llama apostolado, que ejerce la Iglesia por todos sus miembros y de diversas maneras; porque la vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado” (Apostolicam actuositatem, 2). Por este motivo, puede hablarse de un apostolado del laicado católico en la vida social a fin de extender el Reinado de Cristo. La Doctrina Social de la Iglesia es la guía segura para la forja de un mundo más cristiano y, por lo tanto, más humano. Como afirmó el papa Francisco: “retomemos la doctrina social, démosla a conocer: ¡es un tesoro de la tradición de la Iglesia!” (Discurso a los miembros de la Fundación “Centesimus Annus pro Pontifice”, 23 de octubre de 2021).
En este marco, puede comprenderse mejor la acción multidimensional del laicado católico argentino entre 1880 y 1920. A lo largo de estos años se destacan figuras notables de la historia nacional que, en la actualidad, no se conocen por varios motivos. Resulta necesario, entonces, rescatarlas del olvido con el fin de inspirarnos en ellas para ofrecer soluciones argentinas a los problemas argentinos.
Vicerrectorado de Formación.