En el transcurso del año 1974 la Universidad del Salvador vive el proceso que va a culminar en el desligue, momento de su historia en que la Compañía de Jesús confía su conducción a los laicos de la Asociación Civil. Cuando la Universidad, a través del Consejo de Laicos, manifiesta la intensa necesidad de preservar su identidad, el R. P. Provincial, Jorge Mario Bergoglio, S.J. le presenta el Documento “Historia y cambio”, donde quedan delineados los puntos en los que la Nueva Universidad del Salvador deberá apoyarse para ser fiel a sí misma, para rescatar su “continuidad en el espíritu jesuítico: lucha contra el ateísmo, avance mediante el retorno a las fuentes, universalismo a través de las diferencias”.

Estos tres pivotes orientarán la espiritualidad y la misión de la Universidad del Salvador. Será una Universidad “fundada en la fe, es decir crítica e innovadora”, una institución que, llevada por un sentido trascendente de la vida, ponga de manifiesto la crisis moderna -desde su perspectiva inmanente-, su imposibilidad de juzgar globalmente la aventura del hombre contemporáneo. Una Universidad cuya acción hacia adelante sea fiel a las fuentes marcadas por la Sociedad de Jesús de San Ignacio de Loyola. Una Universidad que asuma la “seguridad de que la verdad encarnada solo se muestre en el juego diverso de lo creado”.

A pesar de que algunos de los documentos originales y testimonios utilizan el adjetivo “vieja", hemos optado actualizarlo por “antigua”, por considerar más adecuada su carga semántica.