Con este objetivo se creó en 1961 el Centro de Estudios Orientales, dependiente de la Facultad de Filosofía, y en 1962 el Instituto de Estudios Orientales, con becas, intercambios y cursos dictados por especialistas. Su Director, el Padre Quiles, S. J. realizó un viaje solventado por la UNESCO, que duró casi un año y lo puso en contacto con el Instituto de Estudios Orientales de la Universidad de Tokio y las principales universidades de Japón, Taiwan, Filipinas, Indonesia y la India. La experiencia adquirida permitió la realización de importantes investigaciones, sobre todo las referidas al budismo e hinduismo.

En 1973, se creó el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Comparadas Oriente-Occidente (ILICOO), que publicó su primera revista en 1980. En 1976, el Instituto se transformó en la Escuela de Estudios Orientales, que pasó a depender directamente del rector. En ella se dicta la Licenciatura en Estudios Orientales, carrera de grado de 4 años, además de una reconocida Tecnicatura en Yoga y cursos de extensión universitaria de variada duración.