La USAL empezó a tener una presencia importante y reconocida en la formación de los jóvenes y en la difusión del conocimiento por parte de profesionales cada vez más respetados en sus especialidades. Este reconocimiento se manifestó de diferentes maneras, que eran el reflejo de la imagen que proyectaban en la sociedad. El Dr. Ricardo Finochietto, por ejemplo, a fines de 1960, manifestó su voluntad de donar la biblioteca especializada en cirugía y medicina de su hermano Enrique, como lo había indicado en su testamento. Por otra parte, cedió a la universidad la administración de la Fundación Enrique y Ricardo Finochietto.
En este camino, los jesuitas se abocaron también a la organización de congresos, visitas y publicaciones de sus más eximios investigadores. La Facultad de Historia y Letras, por ejemplo, como aún no existía el Departamento Editorial, se ocupó de la publicación de la obra del Padre Guillermo Furlong S. J. Los jesuitas y la Escisión del Reino de las Indias, con proemio del Padre Dann.
Este objetivo, que contempla la construcción de una imagen sólida en cuanto a la educación impartida, es muy claro. Un buen ejemplo es el del Padre Dann cuando habló por L. R. A. Radio Municipal en 1962 sobre la universidad y resaltó especialmente su perfil humanista, y su vocación por impartir y difundir conocimiento.


