La Universidad del Salvador fue fundada en 1956, en la ciudad de Buenos Aires, por la Compañía de Jesús, que supo imprimir en la enunciación de sus fines y objetivos la marca de su impronta, presente en todas las instituciones similares creadas por la orden a lo largo del extenso territorio de Hispanoamérica.
Con el traspaso a una asociación formada por civiles en 1974, la USAL dejó de pertenecer directamente a la Compañía de Jesús, pero fue explícita su voluntad de mantener el espíritu jesuita, su misión y su visión, relacionadas con una concepción particular de educar y formar. Por ese entonces, el Provincial Jorge Bergoglio enunció el documento “Historia y Cambio”, que entregó a los laicos responsables para dar cumplimiento a esos objetivos de permanencia.
Con el fallecimiento de Jorge Bergoglio, el papa Francisco, el 21 de abril de 2025, 51 años después, se hace evidente la necesidad de un balance, de una revalorización de lo que ha significado para la Universidad del Salvador su presencia influyente, mientras estuvo en Buenos Aires, y su carisma indudable en Roma una vez que fuera elegido papa. Es en respuesta a esa necesidad que hoy analizamos y profundizamos el legado que dejó Francisco a las universidades.

