En 1963 se afianzan las actividades de crecimiento, por medio de la asistencia a congresos, la búsqueda de relaciones internacionales con institutos y universidades del exterior, la participación en investigaciones y la invitación de especialistas de renombre. También se contempla la necesidad de ampliar la formación de los alumnos y propiciar nuevos horizontes.

Con vistas a estos objetivos, el 12 de diciembre de 1965, en el Claustro Plenario, el Padre Rector Martínez Márquez menciona el inicio de actividades de Extensión Universitaria, en las que trabajan los alumnos interesados con la asesoría del Padre Romero. El objetivo es, desde una perspectiva humanista y asistencial, dar trabajo adecuado y profesional a los estudiantes, aún no graduados, para la solución de problemas humanos y sociales. De esta forma, se inician este tipo de actividades extracurriculares con objetivos muy precisos, que distan en parte de los que se plantean hoy: en el Reglamento (RR N°676/22) de la Secretaría de extensión se define como “el conjunto de programas y actividades mediante los cuales la Universidad extiende su acción y sus servicios a la Comunidad. Su objetivo es promover el desarrollo y difusión cultural; la transferencia y divulgación científica y tecnológica y toda actividad tendiente a consolidar la relación entre la universidad y la sociedad en la que está inmersa”. O sea, lo que CONEAU actualmente define como actividades de transferencia.