En el primer COSUP de 1960, el Padre Dann declaraba abiertos por primera vez los cursos, con el derecho a diplomar oficialmente a sus alumnos. Con la iniciativa que caracteriza a los padres jesuitas, años antes, confiados en que la aprobación llegaría, habían abierto cursos sin la anuencia oficial, pero los inscriptos lo sabían, y confiaban, como sucedió finalmente, en que llegaría el permiso. Tanto es así, que los alumnos de Psicología recibieron su diploma al día siguiente de este reconocimiento oficial.
El Padre Dann, en su discurso de apertura al primer año académico, consideró algunos aspectos que caracterizaban la propuesta de USAL: la libertad creadora, la formación en la investigación científica, la especulación filosófica sobre la sociedad y las personas, las creaciones artísticas. O sea, una casa de estudios a la que “solo las dictaduras temen”.
Luego, condenó “la técnica sin alma”, sin proyección social auténtica, recordando la obligación de USAL con los desheredados. Consideró que la pedagogía universitaria actual debía exigir el diálogo continuo de profesores y alumnos, en la superación de la dicotomía ciencia-fe.
En este marco, por ser la enseñanza de la teología en todas las carreras un motivo de diferencia de opiniones, en la sesión del 27 de diciembre de 1961 se discutió sobre el tema y se consideraron dos posibilidades: Teología debía depender de cada Facultad o debía estar centralizada y constituir una Facultad aparte. Se opinó que la primera opción debería analizarse ya que, de aplicarse, sería una “escisión”: la teología debía dar una visión cristiana integral a los alumnos en su formación. El Padre Quiles consideró que la teología debía ser autónoma y que se podía crear el Departamento de Teología, que trabajaría en acuerdo con los decanos, sin interferir en las “materias profanas”. La inscripción de los alumnos se haría en cada Facultad. En diciembre de 1964, se creó el Departamento de Teología, dependiente de Rectorado, para la formación integral de todos los miembros de la Universidad, tanto en el plano espiritual, personal y comunitario, como en el académico, intelectual y social.


